Violeta…

Una persona mitómana…

Violeta siempre supo todo lo que decía, siempre se acordó de todas y cada una de ellas y por supuesto a quien se lo decía.
Durante gran parte de su vida ha sido consciente de que es una mentirosa y una maestra del engaño, tiene 23 años y desde hace dos años entendió que tenía un serio problema y se puso en manos de su psicólogo Oliver.
-Es que aunque disfruto mentir, sé que es algo que no está bien y debo superarlo.
Me dijo sonriendo como si nada estuviera mal en su vida.
Al principio empecé a mentir para lograr permisos en la casa, decía que me iba para un lado y salía para otro, en el colegio mentí y no dejé de hacerlo en la universidad, pero cuando empecé a mentir para sacar beneficios económicos la situación empeoró. Cuando necesitaba dinero sabía a dónde acudir y armaba un show de tal magnitud, todo sustentado en mentiras.
Violeta tenia sus cualidades y para ella la actuación no era tan difícil, tampoco no se le hacia difícil inventar un llanto, un lamento y decir lo que sea con tal de conseguir lo que necesitaba.
-También engaño para poder entrar a un círculo social y aparentar que soy de determinada manera, siempre buscando beneficio. Lo hago conscientemente.
Con el tiempo la mitomanía te enseña las dos cualidades que una buena mentirosa debe tener, BUENA MEMORIA Y UNA GRAN CAPACIDAD HISTORICA. Sin eso un mitómano esta perdido.
-¿te imaginas que no me acuerde de las mentiras que he dicho? Caería en contradicciones todo el tiempo y me pillarían con facilidad
Cada día se sorprendía de sus tretas…
-Por ejemplo, me he inventado cursos y capacitaciones en otros lugares solo con el pretexto de pasear y descansar, luego me siento en el computador y diseño un diploma y santo remedio: ni cuenta se dieron en mi casa.--¿a quien le has mentido? -todo el mundo: a mis padres, mis compañeros de trabajo y mis pretendientes. Un día un novio me pilló con otro, pero fue tal mi capacidad de envolverlo, engrupirlo y mentirle, que terminó pidiéndome perdón-.
-Mis mentiras le han hecho daño a mucha gente que me ha querido, hombres que me han amado, pero de malas, para qué se atravesaron en mi camino.-
Violeta no tenia sentimiento algún, se veía que no estaba arrepentida de nada de lo que había hecho,- pero se que tengo un gran problema que ahora estoy atendiéndolo- -La mitomanía no se hereda pero mi hijo de 14 años me ha aprendido cosas y le he enseñado varios trucos, le veo madera para cumplir con las características de un buen mentiroso.-
-Confieso que como mitómana disfruto al decir mentiras y gozo cuando engaño a la gente. Siento placer con todo el espectáculo que armo y con la cara que hacen los idiotas que se creen mis cosas.-
Lo disfruto mucho a pesar de que sé que no es nada normal ser así. También tengo claro que mi enfermedad no es buena y por eso pedí ayuda e inicié un tratamiento médico. Durante una hora a la semana cumplo con una terapia psicológica en donde mi doctor me confronta y me ayuda a entender la mitomanía.
Hoy me siento mejor, y confieso que he tratado de controlar el impulso de mentir y este testimonio es un ejemplo de ello:


Todo lo que he dicho es la pura verdad...